Manicura semipermanente

¿Por qué no?

La manicura con esmalte convencional perdía peso frente a la semi-permanente en el 2013 y todavía hoy, 5 años después, muchas consumidoras no se han planteado que tener las uñas perfectas durante dos semanas debería preocuparles.

La Academia Estadounidense de Dermatología ya advertía en un comunicado de prensa que entre sus preocupaciones estaba que esta práctica causase que las uñas se hiciesen más finas (pérdida de brillo, mayor facilidad de ruptura, etc).

Mientras, el dermatólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York Chris Adigun, citó un único estudio en el que se basaría esta preocupación: Journal of Cosmetic Dermatology.

Este trabajo describía la experiencia de cinco mujeres con debilidad en las uñas. Sus dermatólogos la habían asociado a la manicura semi–permanente e indicaban que se desconocía si el daño era debido a los químicos presentes en la manicura de gel o a la acetona que se necesita para retirarla. 

Esto, sin olvidarnos además de las lámparas ultravioletas (utilizadas para fijar la pintura) y la sospecha que, aunque no la acompaña ningún estudio, de un mayor riesgo de cáncer de piel.

Pero, no hablemos de químicos, hablemos de químicos tóxicos.


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STOP!

Ante el menor efecto derivado de la semi-permanente.

Los esmaltes de uñas están compuestos por sustancias químicas, en donde debemos poner el foco es en componentes químicos como el tolueno, ftalato de dibutilo y el formaldehído (trío tóxico) y no perder de vista el alcanfor, la resina de formaldehído, acetona, campfenos, colofanos... 
Muchos de ellos, salvo el trío tóxico que marcas como OPI ya han retirado, forman parte de las fórmulas que habituamos a elegir en nuestro salón de confianza.
Porque sabemos que un cambio de comportamiento no se consigue de manera inmediata y porque no por leer este artículo vas a desterrar la semi-permanente, te damos algunos consejos (que ya se han cansado de dar los expertos):


- Prestar atención a las uñas.
Debemos permitir que recrezcan y se reparen. Esto pasa por plantearnos usar la manicura semi-permanente solo de forma ocasional y no cada dos semanas, para disminuir las consecuencias y el trauma "físico y químico".

- Aplicarse protector solar en las manos para minimizar el daño de las luces ultravioletas que se utilizan durante la manicura.

- No retirar las cutículas.

Esto incrementa el riesgo de inflamación e infecciones, además de secar la uña.
Si se experimentan problemas en las uñas, optar de forma definitiva por el esmalte tradicional frente al de gel.


- Hidratar las uñas varias veces al día.

Pic by Unsplash

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