La estigmatización de lo químico: Quimiofobia

El pasado 18 de mayo concluíamos nuestra ponencia en la primera jornada de Instabloggers & Brands en Alicante con este punto ya que, aunque UNBENANNT ha retirado de su fórmula 15 ingredientes controvertidos; nuestros esmaltes son cosmética de síntesis química.

Es importante matizar, sobre todo atendiendo a las reivindicaciones del sector, que UNBENANNT ha retirado estos componentes en unos casos por ser considerados tóxicos y en otro debido a la inexistencia de estudios que ratifiquen su inocuidad para el organismo en efecto acumulativo.

¿Pero qué es la cosmética química?

La cosmética formulada a base de sustancias sintéticas es aquella cuyos productos derivan de un proceso de elaboración o síntesis en un laboratorio.

Para valorar si un producto es mejor que otro resulta útil establecer una comparación entre ambos con respecto a las principales preocupaciones de los consumidores: el binomio eficacia-seguridad.

¿El rechazo a los químicos está fundamentado?

El creciente interés de los consumidores por los ingredientes naturales ha relegado a la cosmética de síntesis a nuestra lista de prohibidos.

La Stanpa (Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética) ha realizado un estudio para tomar el pulso de esta tendencia en España que indaga sobre los hábitos de consumo (reales) del consumidor/a. Aunque la belleza natural se relaciona con valores como bienestar, salud y respeto al medio ambiente, llevado a la práctica es donde encontramos las primeras contradicciones:

 

“El 59% de los encuestados admite que los cosméticos naturales no necesariamente funcionan mejor que el resto de productos y el 66% piensa que no tienen por qué ser más éticos.

Existe la paradoja de que, a pesar de que el 77% de los consumidores afirma conceder importancia a los componentes naturales en cosmética, solo el 47,7% tiene en cuenta este aspecto a la hora de comprar el producto y de que la compra de cosmética natural tiene mayor peso en categorías de productos básicos (higiene), ya que el interés por las fórmulas naturales disminuye en las categorías más sofisticadas y específicas.

En el caso más extremo se encuentra el 19% de los consumidores que traslada sus hábitos de alimentación a la cosmética, con la premisa de que “no se pondrían nada en el cuerpo que no se pudieran comer”.

 

Por otro lado, Carmen Esteban, consultora técnico-regulatoria en cosmética y exdirectora técnica de Stanpa, aclara que desde el punto de vista de la seguridad y la eficacia no hay diferencias entre un cosmético fabricado con productos naturales o con productos de síntesis.

“No es cierto que un producto natural sea más sano, más seguro o más afín a la piel o más sostenible que uno de síntesis”.

Es importante reseñar que, en Europa, todos los productos cosméticos que se encuentran en circulación son seguros pero es una realidad, y por eso UNBENANNT ha prescindido de algunos ingredientes, que existen químicos permitidos no seguros y esto radica en que, en la industria cosmética aquellos procesos de seguridad que dependen de los gobiernos son muy lentos y, por este motivo, hay ciertas sustancias, como ingredientes alérgenos y parabenes de cadena larga, que ahora están prohibidos pero antes sí se empleaban.

 

Pero entonces… ¿Cosmética natural o cosmética de síntesis?

Resumimos…

SEGURIDAD: Los protocolos de seguridad son los mismos para un tipo de cosmética u otro.

EFICACIA: La eficacia de un cosmético está determinada por sus ingredientes, independientemente del origen de los mismos. 

SOSTENIBILIDAD: No se puede decir que los ingredientes naturales son más sostenibles que los de síntesis. Tengamos en cuenta por ejemplo que los ingredientes naturales contienen más alérgenos que los productos de síntesis.

Como siempre, queremos ser redundantes ya que, lo más importante es informarse sobre qué estamos comprando y leer las etiquetas con atención antes de confiar en los beneficios que prometen estos productos.

Por ejemplo, las trazas de genes vegetales no solo no tienen mucho sentido desde el punto de vista científico, sino que, además, aparecen en cantidades tan pequeñas que no pueden tener algún efecto real.

Nuestro cometido como marca es animar, impulsar, alentar a cada persona que consuma cosmética a ser consciente de qué ingredientes lleva su esmalte pero también, y sobre todas las cosas, transmitir que un simple gesto de belleza como es el esmaltado tiene que hacerse con criterio.