MEJOR TRANSPARENTE QUE VERDE: GREENWASHING

Los últimos lanzamientos “verdes” de grandes del sector nos han hecho replantearnos que las marcas no solo tenemos que tener un propósito ético y sostenible si no que debemos ejercer una labor didáctica en la ciudadanía.

¡Allá vamos!

En la cosmética puedes encontrar básicamente dos terminologías “vegana” y/o “ecológica”.

La diferencia o por lo que se caracteriza cada una de ellas es porque mientras que las primeras vienen a ratificar que son cruelty free y libres de derivados animales, en las otras sus ingredientes proceden de cultivos ecológicos sin abonos químicos ni pesticidas, parabenos o perfumes sintéticos.

A esta oleada se han ido sumando o están sumándose estos gigantes cosméticos con los que empezábamos el post pero, ante un lanzamiento de esta tipología, una pregunta itera en nuestra cabecita … ¿nos lo creemos?

NO.

El motivo no es otro que, llevamos planteándonos nuestra intervención en la degradación del planeta y demandando productos más éticos para cubrir este nicho y conectar con un segmento del mercado que se hacía preguntas, han ido apareciendo productos especializados que han hecho del respeto al medio ambiente su bandera.

Productos verdes de empresas verdes cuya audiencia esperaba que fuesen como realmente han sido: honestos.

 

Nuevos productos, nuevas empresas que se han ido asociando desde su nacimiento troncalmente con unos valores mucho más éticos y en esta carrera las grandes marcas han reaccionado tarde…

 

¿Responde entonces esta actitud reactiva realmente a una preocupación por los individuos y su planeta o a una voluntad de acaparar este segmento de mercado y por ende vender más?

 

CEOS de estas grandes corporaciones, la clave no pasa solo por un desarrollo empresarial sostenible buscando transparencia con sus clientas y clientes sino que este foco, esta perspectiva, debe estar sustentada por el propósito de vuestras compañías.

Y así llegamos al concepto que queremos que guardes y vuelvas a él cuándo te enfrentes a una compra de cualquier tipo.

El Greenwashing, es un término anglosajón utilizado para poner de manifiesto las prácticas que algunas empresas utilizan para ubicarse como respetuosas ante el medio ambiente aunque en realidad, no lo sean.

El greenwash es una evolución del concepto tradicional del whitewash o el blanqueo de imagen

El ecologista neoyorquino Jay Westerveld fue el primero en usar el término para referirse en la década de los 80 a los hoteles que promovían la reutilización de toallas pero carecían de estrategias de reciclaje definidas.

 

David Bellamy con motivo de la celebración del día de la tierra en el año 90 vino a poner el foco en torno a la hipocresía con la que algunas empresas colocaban sus productos acompañados de imágenes “naturales” y resaltaban un compromiso con el planeta realmente cuestionable.

Por su parte, hace unos años Scott Mcdougall, presidente de Terrachoice, una agencia de marketing medioambiental canadiense, hablaba sobre las prácticas tendenciosas más comunes incluidas en el etiquetado y la comunicación comercial de los principales productos de consumo con supuestas ventajas medioambientales.

¿Cómo reconocer el Greenwashing?

  • Términos o palabras sin un concepto claro.
  • Los productos cuyo color es “verde” (se utilizan mucho en el campo de la limpieza y/o la cosmética). Suelen ser empresas que ofrecen productos que limpian a la perfección por su eficacia con colores verdes e imágenes de naturaleza y “frescor” u ofrecen una imagen de salud perfecta en el caso de la cosmética.
  • Enfatizar pequeños atributos “ecológicos” de un producto cuando el resto de componentes que configuran el producto no lo son.
  • Declararse como marca o empresa más sostenible o “verde” que las otras de su categoría.
  • Cuando directamente es una mentira: datos, informes o mensajes, totalmente inventados.
  • Nombres, etiquetas con la reseña de ecológico, biológico u orgánico, así como sus abreviaturas «bio» y «eco» aunque estas fueron protegidas para que no sean utilizadas de forma fraudulenta en productos alimenticios que no cumplan la legislación europea.

Aunque la forma más evidente es principalmente a través de la comunicación visual.

Claro ejemplo de ello es BP, una de las compañías petrolíferas más importantes del mundo que no sólo cambió su eslogan, sino que reinventó su logo para que pareciera una flor y comenzó invertir grandes cantidades para anunciar al mundo su nueva faceta ecológica incluso tras la explosión de la plataforma Deepwater Horizon en abril de 2010, que causó el mayor vertido de petróleo hasta entonces conocido en el golfo de México. 

Hay muchos casos como este puedes consultarlos aquí.

Identificar las marcas que practican el “greenwashing” es útil y necesario para nosotrxs como clientxs  pero sobre todo para nosotrxs como personas habitantes de este planeta.


 

Esquema de cómo funciona green washing en su relación con empresa – consumidor.

Desarrollar una relación honesta con lxs consumidorxs y consciente con el planeta es ya hoy una prioridad que deberíamos, como marcas, plantearnos en beneficio de todxs no como estrategia de venta.

Por tanto, nuestro reto como marca debe ser transformarnos paulatina y necesariamente en consumidorxs realmente responsables y cuestionarlo todo porque no hay un planeta b.

 

Bibliografía:

El País

“Understanding and Preventing Greenwash: A Business Guide”