Menos es realmente más

Este mantra tan extendido en moda ha sido adoptado por la cosmética.

Pero más allá del consabido greenwashing ¿es cierto que estamos apostando por una nueva visión más limpia, más ética, más saludable de este sector?

Pues bien, un apunte antes de entrar en materia:

Trasladar los hábitos de consumo convencionales a lo ecológico, natural o solo más ético es más caro.

Sí, porque el quid de la cuestión es cambiar los convencionalismos y virar hacia un consumo responsable y para ello no debemos cambiar (solo) el qué consumimos si no el cuánto y precisamente en este post hablaremos de cuánto los tóxicos, y en concreto los ftalatos, deberían hacerte replantear si quieres seguir haciendo la vista gorda ante las etiquetas de tus cosméticos.

Pero... empecemos por el principio:

¿QUÉ SON LOS FTALATOS?

Los ftalatos ó ésteres de ácido ftálico son un grupo de compuestos químicos principalmente empleados como plastificadores para incrementar la flexibilidad.
Se usan con frecuencia en los esmaltes de uñas, adhesivos, masillas, pigmentos de pintura, juguetes de niños y en la mayoría de los juguetes sexuales.

¿POR QUÉ ESTÁN PROHIBIDOS?

Numerosos estudios concluyen que los ftalatos podrían estar asociados a efectos como la reducción de hormonas sexuales en varones adultos, infertilidad, alteraciones en las hormonas masculinas, ginecomastia en adolescentes varones, bajo peso al nacer, endometriosis, obesidad abdominal y, entre otras cosas, resistencia a la insulina.

A su vez, considerables investigaciones científicas llevan mucho tiempo demostrando que el desarrollo reproductivo de los machos es extraordinariamente sensible a la exposición a algunos ftalatos, como por ejemplo el Dibutil Ftalato (DBP) y el Dietilhexil Ftalato (DEHP), generando cambios importantes cuando la exposición se da en el útero, aún a niveles bastantes bajos de concentración

Algunos ftalatos tales como el DNBP, DIBP, DEHP, BBZP y DINP, son tóxicos para la reproducción y el desarrollo ya que modulan la producción endógena de testosterona del feto, así como generan otros cambios hormonales. 

Pero esto es tan solo un extracto de un artículo de lectura obligatoria que podéis consultar aquí completo.

En cuanto a su regulación, tanto en EEUU como en la UE se empezó a regular su uso, sin embargo, en lugar de disminuir la producción global de esta sustancia, está incrementando.

una realidad que queda reflejada en la investigación estadounidense publicada en la revista Environmental Health Perspective y consta de una muestra representativa de la población en el transcurso de una década (de 2001 a 2010) en la que se analizó la presencia de 11 ftalatos en las muestras de orina de 11.000 personas que participaban en una encuesta nacional sobre salud y nutrición (dirigida por los centros para el control y prevención de enfermedades).

Que los ftalatos prohibidos habían sido reemplazados por otros nuevos no regulados; así como la exposición al BBZP, DNBP y DEHP fue significativamente menor, aumentaron considerablemente los niveles de nuevos ftalatos (DNOP, DIDP y DINP) que el congreso aún no ha podido prohibir a la espera de evidencias científicas sobre sus efectos nocivos.

Precisamente los DINP han sido incluidos en California en una lista de productos químicos que pueden aumentar el riesgo de cáncer.

Por tanto podemos decir que mientras desparecen los ftalatos prohibidos van apareciendo otros nuevos no sujetos a ninguna regulación.

Pero la situación no es muy diferente en España.

En un estudio del proyecto INMA (infancia y medio ambiente) en el que se analizaron muestras de orina de 120 embarazadas y 30 niños hasta cuatro años de edad se observaron concentraciones de estos compuestos en el 84% de todas las personas analizadas.

La exposición que todos nosotrxs tenemos a estas sustancias es generalizada y pasa completamente inadvertida.

Por ello, además de la (necesaria) regulación por parte de los gobiernos, debemos ser conscientes tanto marcas como consumidorxs retirando los primeros de las fórmulas estas sustancias y los segundos penalizando a aquellas marcas que no lo hacen.

No compres una cosmética que no sabe cuidar de ti.