SE ACONSEJA UN CONSUMO RESPONSABLE DE CAMBIO CLIMÁTICO

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El cambio climático es quizá la consecuencia más olvidada de una idea de progreso que lanza contra las cuerdas a nuestro planeta.

Un progreso altamente relacionado con el consumo y la promoción de un individualismo posesivo basado en el cálculo personal e interesado.

Una pulsión a obtener más, de lo necesario, ha conformado el rumbo de las sociedades contemporáneas provocando efectos devastadores en el medio muy superiores a los producidos por la industrialización.

 

Y contra la corriente más optimista, se ha demostrado que parar durante estos 2 últimos meses, solo ha sido un respiro histórico para el planeta:

 

"Los impactos positivos visibles, ya sea la mejora de la calidad del aire o la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, no son más que temporales, ya que se deben a la trágica desaceleración económica y al sufrimiento humano" 

- Inger Andersen, directora del programa ambiental de la ONU.

 

Por tanto, la pregunta es rotunda:

¿Qué se puede esperar a medida que la humanidad trate de volver a la normalidad luego de la pandemia?

 Que cuando la economía reabra es probable que regresemos a las prácticas que teníamos antes y volvamos a subordinarlo todo a ella.

Quizás podemos establecer el origen de esta reticencia al cambio en el contexto político global y los intereses económicos de las principales potencias económicas mundiales.

Un claro ejemplo es la disyuntiva en la que se encuentran determinados gobiernos en torno a si rescatar a empresas contaminantes a cambio de imponer reformas con un enfoque ambiental, o si por el contrario dejar que vuelvan al uso intensivo del carbono como una medida rápida para “arreglar” la economía.

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¿Es por tanto el modelo de consumo auspiciado por el neoliberalismo sustentable?

¿es responsable?

Vamos a intentar contestar a estas preguntas.

El consumo responsable responde a una elección de productos o servicios atendiendo más allá de aspectos como la calidad y el precio.

Por ejemplo, el impacto ambiental y social y la conducta de las empresas que los elaboran u oferta.

Esto implica también consumir solo lo necesario y evaluar la influencia de la publicidad en la creación de necesidades superfluas o en la perpetuación de arquetipos heteronormativos.

 

Como habitantes de este planeta debemos asumir y defender la obligación de garantizar los mismos derechos para todas y todos por lo que conocer y reconocer aquellos productos que valoran la justicia social, la ética y la solidaridad es clave.

 

Con esta serie de preguntas darás el primer paso hacia el cambio ya que supone aportar consciencia al consumo:

¿Necesito lo que voy a comprar?

¿Estoy eligiendo libremente o es una compra compulsiva?

¿Cuántos/as tengo ya?

¿Cuánto lo/la voy a usar?

¿Cuánto me va a durar?

¿Podría pedirlo/la prestado/da a un amigo o a un familiar?

¿Puedo pasar sin él/ella?

¿Voy a poder mantenerlo/a-limpiarlo/a-repararlo/a yo mismo/a? 

¿Cómo me voy a deshacer de él/ella una vez que haya terminado de usarlo/a?

¿Está hecho con materiales reciclables?

¿Las materias primas que se usaron son renovables?

¿Te has informado de quién y cómo se ha realizado el producto?

 

Para empezar, a veces es suficiente con hacerte una. Esto importante para sentirnos cómodas y cómodos en esta consciencia que recubre nuestra piel y de repente no nos sorprendamos tomando decisiones (o no tomándolas).

Lo más importante de un cambio de tanto calado es realmente entender la responsabilidad que todas y todos y cada una y uno de nosotros tenemos con nuestro planeta.

Por tanto, un cambio social es necesario para que se produzca necesariamente un cambio en torno a nuestros hábitos de consumo… ¿es ahora el momento?

Sí. Ha llegado el momento de lo local, del km0 y la cercanía.